Mundo ficciónIniciar sesiónTras una cena que se prolongó por muy poco tiempo mediante un silencio absoluto, mi feminista millonaria se fue a encerrar a mi pieza para hablar por teléfono por alrededor de una hora, sumandole así un nuevo y doloroso roce a mi herida que a esas alturas estaba cada vez más dolorosamentente irreconciliable.
Yo seguía triste y había decidido emborracharme jugando pac man con mi consola de juego







