Cindy se quedó mirando a Miguel Ángel. Su rostro era serio y ella comprendió que no tendría sentido contradecirle. Además, no tenía fuerzas para discutir, así que asintió.
—Muy bien.
En ese mismo momento regresó Mindy. Le entregó a Cindy un jogging, una camiseta, calcetines y ropa interior.
—Espero que esto esté bien —preguntó, y luego añadió disculpándose—. Y lo siento, acabo de sacar tu llave del bolsillo de tu chaqueta.
—Está bien.
—Si quieres, te arreglaré primero y te ayudaré a vestir