Después de haber conducido por el camino rural en silencio durante un buen rato, Miguel Ángel le dirigió una mirada interrogativa.
—¿Quieres contarme lo que pasó en la playa? ¿O hay algo más que no puedes decirme?
—Bueno, si realmente quieres saberlo, me quedé dormida y cuando me desperté... mi ropa ya no estaba —explicó Cindy con dudas.
—¿Toda?
Cindy se sonrojó. —Sí toda, excepto la parte de abajo del bikini, que, por suerte, la tenía puesta.
—¿Y la ropa desapareció sin más? —preguntó con