Hacía tiempo que Cindy no se sentía tan bien como aquella noche. La comida era excelente y el vino tinto también estaba delicioso. Mientras hablaban animadamente, la mirada de Cindy no dejaba de vagar hacia el mar, donde la puesta de sol desplegaba todo su colorido esplendor.
Cuando los últimos rayos del sol se hundieron en el mar, Miguel Ángel encendió una pequeña lámpara de parafina.
Cindy estaba completamente relajada y disfrutaba de la compañía de Miguel Ángel. Charlaron entre ellos de fo