—¿Almorzamos hoy? ¿Theo? ¿Bro? ¡THEODORE!
Me estremecí involuntariamente por el repentino grito de Nicholas, lo observé exasperado, este hombre a la hora de bromear no tenía remedio. Quería arruinar mi buen humor del día.
—Deja de gritarme que no estoy sordo, hombre.
—No, se perfectamente que no lo estás, pero de repente desde hace eh digamos umm unos cinco días para ser exactos estás en Fiorellandia. Por cierto, hablando de Fiorella, debo contarte algo curioso.
Nick y sus tontas ocurrencias, au