Los dos nos quedamos mirándonos fijamente, en total silencio. Hasta que decido que es hora de romper con este momento incómodo.
—Debo irme. Mi abuela es muy vieja para cuidar de Mía, debo volver con ellas.
Camino muy alerta e intento pasar por su lado para salir de la habitación, pero él me lo impide.
—Déjame pasar, por favor.
No dice nada y tampoco me deja pasar, retrocedo un paso y me quedo mirando enojada.
—Si no piensas darme una explicación, entonces déjame ir.
Esta vez no lo piensas dos v