La incertidumbre de qué va a pasar me preocupa demasiado. Jason no regresó a visitarme ni una sola vez durante mi estadía. Mi abuela y la señora Clarisa se encargaron de cuidar de Mía hasta que me dieron de alta. Ellas se turnan para venir a visitarme y he tenido que insistir en que no hay de qué preocuparse porque pronto me darían de alta y así fue. Nada más duré tres días hospitalizada por órdenes del viejo señor White.
—Debes estar más atenta por dónde pisas.
Mi abuela sigue regañándome por