Aaron se detuvo y sostuvo a Lana de la mano
—Tengo un regalo para ti, no quería dártelo, no hasta nuestra luna de miel, pero, quiero hacerlo ahora, porque te amo, y solo quiero gritarlo.
Lana sonrió y acarició su rostro
—Debes decírmelo ya mismo, no me ocultes nada.
Aaron sonrió
—Cierra los ojos para que te dé mi sorpresa.
Lana le miró divertida y cerró los ojos
—No vayas a abrirlos, hasta que yo te diga, ¿Lo prometes?
Ella asintió
Él se arrodilló ante ella, abrió una caja con dos anill