Mateo, que no había dormido bien la noche anterior, bostezó y levantó la mirada, solo para ver que Sofía le estaba tomando una foto. Su rostro se ensombreció de inmediato y cubrió el teléfono con la mano.
Sofía, sorprendida, preguntó:
— Amor, ¿no vamos a tomarnos una foto juntos en nuestro primer viaje al extranjero?
Mateo respondió secamente:
— No me gusta que me tomen fotos — y cerró los ojos para descansar.
Sofía se mordió el labio, sintiendo como si le hubieran echado un balde de agua fría s