Jorge se rio suavemente:
—No me equivoqué de persona.
Lucía parecía no entender, con una mirada confusa. Entonces, Jorge habló de nuevo:
—Eres tú a quien quiero besar.
Lucía se quedó atónita, sin poder articular palabra. Su mente era un caos y por un momento no supo si esto era realidad o un sueño. ¡Era demasiado absurdo!
Jorge sonrió, su apuesto rostro mostraba un aire pícaro y rebelde. Mezclado con el aroma a alcohol, emanaba una actitud despreocupada:
—¿Qué pasa? ¿Tan sorprendida estás?
Lucía