En ese momento, Lucía estaba distraída mirando algo en otro estante, completamente ajena a las cientos de batallas silenciosas que los dos hombres libraban entre sí.
Daniel terminó de pagar y al voltear vio a Lucía contemplando un pastel de fondant en la vitrina. Era de cinco pisos, cada uno con figuras de personajes.
—¿Te gusta? —preguntó.
—Sí —asintió Lucía—. Está hecho con mucho detalle —luego señaló el segundo piso—. Profesor, ¿no crees que esta persona con lentes y el ceño fruncido se parec