Al terminar, Irina fue a pagar la cuenta.
Ninguna de las dos había tocado mucho los cubiertos, dejando gran parte de la comida intacta. Mientras estas dos madres se encontraban preocupadas, cada una con sus propias inquietudes, por otro lado Jorge y Daniel habían tenido éxito en sus compras —uno consiguió un traje y el otro par de zapatos— quedando ambos satisfechos.
—Hay una tienda de té con leche más adelante, ¿quieres tomar algo? —preguntó Jorge.
—Esa pastelería es muy famosa... —comentó Dani