El bloguero se emocionó al instante. No solo empacó la figura en una caja, sino que también le dio una bolsa de regalo.
—¡Que le vaya bien! ¡Vuelva pronto! —Don Arcilla saludaba con la mano mientras el hombre se alejaba, luego se acercó sonriente a la pantalla del teléfono y presumió—: ¿Ven? Les dije que soy genial modelando personas, ¡al hermano le encantó!
[¡Ejem! ¡Despierta! ¡Lo que le gusta al guapo es la chica, no tu escultura de arcilla!]
[Entonces, ¿el guapo regresó solo a escondidas para