Mientras tanto, Sergio había ido a dar clases y Carolina estaba sola en casa.
Desde su regreso de Puerto Celeste, había esbozado el esquema de su nuevo libro, planeando crear una novela de terror basada en leyendas escolares.
Durante ese tiempo, su hija los había llamado para invitarlos a la ceremonia de inauguración del laboratorio, pero ambos habían declinado con pesar. Sergio no podía ausentarse de sus clases y Carolina necesitaba aislarse para escribir sin distracciones.
Con casi toda la his