Lucía no pudo evitar reírse al ver su expresión desconcertada.
—Toma, tío Danny, es carne en salsa que preparó mi padre. Está deliciosa y no cualquiera tiene el privilegio de probarla —dijo ella.
—¿Cómo me llamaste? —él se acercó intimidante, apoyando una mano contra la pared— ¿Eh?
Sin posibilidad de retroceder más, Lucía lo miró con ojos inocentes y respondió: —Solo estoy repitiendo las palabras de mi padre, no es algo que yo haya dicho.
—Profesor, el pasillo es muy estrecho... ¿podría dar un p