Lucía se sintió algo cohibida al verse descubierta, pero no avergonzada. Al fin y al cabo, era normal tener cierta cautela en un primer encuentro. Seguramente los ancianos, con más experiencia de vida, lo entenderían mejor.
En efecto, Ximena le dio unas palmaditas en la mano: —Jovencita, especialmente siendo tan hermosa como eres, es correcto ser precavida. Prevenir es la mejor forma de protegerse.
—Sí.
—Dice que mi voz le resulta familiar... pero yo crecí en Puerto Esmeralda y solo vine a Puert