Celia y Fidel salían del edificio como flotando. Aunque no habían conseguido el millón, ¡cincuenta mil dólares no era poca cosa! Ella no ganaría tanto en toda su vida.
Justo cuando madre e hijo se disponían a regresar al hotel, un camión se acercaba hacia ellos. Al principio, el vehículo circulaba a velocidad normal, y ninguno de los dos le prestó atención. Total, los coches siempre ceden el paso a los peatones.
Sin embargo, cuando la distancia se acortaba, el camión aceleró repentinamente y se