—Dejar a Mateo será la peor decisión de tu vida. ¡Sin él no eres nada! —Carmen sonrió con frialdad—. No te creas tanto, ser la primera en el examen escrito no garantiza que entres. ¡Ya veremos!
Dicho esto, enderezó la espalda y se alejó a grandes pasos.
La expresión de Lucía no cambió. Tranquilamente volvió a su tarea de pedir un auto.
Cuando Paula escuchó la historia, casi explota de rabia—: ¿Por qué no le diste su merecido? ¡¿Cómo pudiste dejarla ir así sin decir nada?!
—No, mientras más lo pi