Miranda miró el anillo y sintió que el corazón le temblaba dentro del pecho.
Durante unos segundos no pudo pronunciar una sola palabra.
Aquella sortija brillaba frente a ella, pero para Miranda representaba mucho más que una simple joya.
Era una promesa. Una segunda oportunidad.
La posibilidad de recuperar algo que durante mucho tiempo había creído perdido para siempre.
Si alguien le hubiera dicho unos meses atrás que volvería a encontrarse frente a Joaquín, sosteniendo su mano y escuchándolo p