Capítulo 10. No quiero mentiras
Caminé de un lado a otro por la habitación del hotel, sintiendo cómo la ira y la frustración se acumulaban en mi pecho. Mi cabeza latía con fuerza, como si estuviera a punto de explotar.
La puerta de la habitación se abrió lentamente, y Cristian entró con una expresión de preocupación en su rostro. Sus ojos recorrieron la estancia hasta encontrarse con los míos.
—¿Estás bien? —preguntó inquieto.
—Si, estoy bien.
Iba a dejar que todo explotara. Había una fuerza dentro de mi que me empujaba a ac