Allegra se levantó y comenzó a aplaudir efusivamente dándole porras al pequeño con una enorme sonrisa en los ojos y una lágrima fugitiva en sus ojos, feliz de ver los primeros pasos de su bebé, y de estar en tan maravillosa compañía justo en ese momento.
— ¡Camina mi amor! ¡Ven con mamá! — ella extendió sus brazos llenos de amor para que su pequeñín viniera hacia ella mientras Luca observaba embelesado toda la escena lamentando no ser el padre de Francesco.
— Ven con mamá, ven con mamá — Alleg