Marisol terminó de firmar unos documentos, tomó una pastilla para calmar un pequeño dolor de cabeza que tenía y evitar uno grande al estar frente a ese trío que seguía con el tema de no seguir con el proyecto de la diseñadora nueva. Su molestia crecía por el simple hecho de que se creían indispensable para la empresa.
Eso lo sabía Juan David y para eso, se le ocurrió apoyar el proyecto de su esposa, volviéndose su socio a cambio de nada. Ninguna de las dos familias perdía, siempre que sus empre