Mundo ficciónIniciar sesiónLlevaba esperando por el media hora o más, todas las luces estaban apagadas y las sábanas le cubrían hasta el cuello y escuchaba cada uno de los pasos que daba Dante hasta que abrió la puerta y ella cerró los ojos. No tardó ni cinco minutos en meterse en la cama y le dio un beso en la frente. Cristina sonrió y se volteo abrazando a su marido.
—¿todo bien? – preguntó sonriendo
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