Alisson Smith
Un pedazo del juego
Miré fijamente el rostro de Zayd, aquellos ojos enigmáticos que parecían esconder profundos secretos. Aunque la atmósfera entre nosotros estaba cargada de algo que no podía descifrar, me mantuve firme en mi decisión. Zayd no era el bueno de esta historia, estaba clarísimo que tenía otros intereses, que yo no era más que un peón en su oscuro juego. Su mano estaba en mi mejilla.
"No me toques, Zayd", mi voz sonó más firme de lo que sentía.
"Hasta hace unos minuto