Alisson Smith
Lemi llamó a la puerta de mi habitación en cuanto salieron los primeros rayos de sol. Pero fue al abrir la puerta cuando me encontré de frente con un hombre de pelo desordenado y ojos negros, era la encarnación de un Dios griego, en realidad un Dios árabe, aunque sé que no existe tal cosa, pero si pudiera describirlo en ese momento no sería menos.
Llevaba una camisa blanca con tres botones abiertos, que dejaba ver algunos pelos de su piel oscura, y unos vaqueros que dejaban ver l