El rostro de Michael palideció. No fue sorpresa lo que cruzó sus facciones, fue miedo, y apenas logró ocultarlo.
—¿Cómo… cómo te enteraste? —balbuceó, la voz temblorosa—. No quise ocultártelo, pero no sabía cómo decírtelo. Tenía miedo de que me dejaras… otra vez.
—Si tienes un hijo, ¿asumirás la responsabilidad como padre?
El pecho de Sophia se tensó, el peso de sus palabras cayendo sobre ella. Había estado aferrada a la esperanza de que todo fuera un error.
Pero la reacción de Michael destrozó