La recepcionista se levantó rápidamente en cuanto vio quién salía del ascensor.
Bianca se giró y sus ojos se abrieron de sorpresa.
Era Natalie King.
Los guardaespaldas altos avanzaron primero, seguidos por un grupo de asistentes que se apresuraban a abanicarla y ofrecerle agua, causando un gran alboroto.
—¡Señorita King, por aquí, por favor! —De repente, la recepcionista adoptó un tono extremadamente amable y servicial.
Natalie alzó la cabeza con orgullo, vestida con un elegante vestido rojo qu