Acurrucada en un rincón del sofá, Bianca sintió una punzada en el pecho ante sus palabras. Frunció el ceño levemente y preguntó:
—Entonces, ¿por qué no volviste a casa antes?
—Porque te hice enojar y tuve miedo de regresar. —Dave la miró fijamente, su voz seria—. ¿Me extrañaste?
Su mirada intensa hizo que el corazón de Bianca latiera más rápido y sus mejillas se sonrojaran.
Por un momento, se sintió como una esposa que esperaba a su esposo después de una discusión.
Pensando que solo la estaba m