—Blake, nunca lo olvides… tu madre y yo te amaremos por siempre. El resto… te lo dejo a ti…
La voz de Blake subió de tono, presa del pánico.
—¿Papá? ¿De qué estás hablando? ¿Me escuchas? ¡Hola? ¡Hola…!
Pero lo único que escuchó fue el tono de llamada ocupada. La llamada había terminado.
Un fuerte golpe resonó, seguido del grito desesperado de una mujer:
—¡Ahhh! ¡Alguien se lanzó del edificio!
Justo cuando Bianca y Dave salían de la habitación del hospital de Lucas, vieron un cuerpo cayendo desd