Las dos mujeres que estaban a su lado soltaron risitas.
—El señor Foster te pidió que te quitaras la ropa. ¿No lo entendiste? —bromeó una.
—Ya estás aquí, no te hagas la inocente —añadió la otra.
Quedaba claro que quería humillarla haciéndola desnudarse frente a todos.
Diana, con los puños apretados, fijó la mirada en Brandon, con el rostro encendido de rabia.
—¿Me vas a ayudar si me quito la ropa? —preguntó con voz firme.
—Como mínimo, lo consideraré. Si no, mejor vete —respondió Brandon, reco