Brandon soltó a Nicolas y dio un paso atrás.
—Te dije lo que tenía que decir. Solo cuídate con Sophia, ¿de acuerdo? Todos podríamos acabar metidos en un lío.
Nicolas, que casi siempre mantenía la compostura, parecía ahora visiblemente alterado.
Sin añadir más, Brandon se puso el abrigo y se marchó.
Una vez en su coche, marcó un número en su teléfono.
Una voz suave respondió:
—Señor Foster, ¿en qué puedo ayudarle?
—Reúnete conmigo en Champs Le Bar, tercer piso, en treinta minutos —dijo Bran