Sophia iba en el auto que Bianca había organizado para ella. Llevaba un atuendo sencillo: una camisa de cuadros color crema, metida perfectamente en una falda larga negra, proyectando un aire relajado y casual.
Tras finalizar su llamada con Bianca, Sophia miró por la ventana del auto. Se sentía un poco nerviosa, pero ya no estaba abrumada por el miedo o la timidez.
Decidida a brillar en la audición, estaba preparada para dar lo mejor de sí y cumplir con las expectativas de quienes la apoyaban.