Sus palmas estaban cubiertas de sudor, un recordatorio amargo de la sensación de perder el control, como el día en que sus padres fallecieron hace dieciocho años.
Sentimientos de tristeza, rabia, impotencia y confusión se arremolinaban en su pecho, amenazando con desatar su tormento interior.
Finalmente, detuvo el auto, salió y encendió un cigarrillo. Entre las luces de la ciudad, inhaló profundamente, permitiendo que sus emociones turbulentas se disiparan poco a poco.
Años de experiencia le ha