~Kael~
La rigidez de su lobo demostró que algo andaba mal.
—¿Lyra? —la llamé, y se giró para mirarme—.
—¿Puedo estar sola?
—Eso será después de que sepa qué te preocupa.
—De acuerdo, pero no me pasa nada.
Me acerqué lentamente a ella. —Todavía no has respondido a mi pregunta.
—Bien. La respuesta es no. ¿Contenta?
—Mmm... Esa respuesta dice mucho más que mil palabras.
—¿Puedes dejarme sola, por favor? —Se dio la vuelta, pero yo era muy terco, así que seguí a su lobo y caminé junto a ella.
Había