~Sabrina~
Mi estómago se hundió y pude sentir cómo mis mejillas se enrojecían mientras caminaba hacia donde los chicos ya estaban dispersos en sus esteras, sentados o tumbados boca abajo.
Todos giraron en mi dirección al sentir mi presencia y me observaron acercarme.
Maldición.
Esto va a tomar mucho tiempo antes de que me acostumbre. Tener a tres hombres apuestos como tus parejas destinadas era en verdad una bendición y también lo más ardiente jamás visto, a pesar de venir con sus propias penas