Como Sebastián y Ricardo habían aparecido en aquel hospital, Felipe supuso que Lucía también debía estar allí.
Justo cuando estaba a punto de buscarla de habitación en habitación, vio a Tamara entrar en una de ellas, así que la siguió directamente.
Había cuatro guardaespaldas apostados frente a la puerta.
Cuando Felipe intentó entrar, dos de ellos le bloquearon el paso.
—¡Apártense!
Felipe dio la orden con voz grave, irradiando una presencia intimidante.
Dentro de la habitación, Lucía estaba con