Se giró hacia ella, con el rostro parcialmente ensombrecido por la sombra, con esa sonrisa torcida. "No, no me gustas".
Maldita sea. Aún sabía exactamente qué botones tocar. Pero ella no iba a morder el anzuelo. Iba a mantener la calma. "Sí, me gusta".
"Tenemos que ponernos al día".
Su mirada se desvió hacia la parte delantera de la camisa raída y demasiado grande, y la sonrisa pasó de divertida a carnal. ¿Qué clase de puesta al día creía exactamente que estarían haciendo?
"Me encanta que te gu