Capítulo 81: ESPECIAL: La anécdota de un secretario.
Hasta el cansancio le había repetido a la señorita Mikaela que no era diferente al resto de mujeres que habían cruzado el umbral de la habitación de mi señor, porque no solo se trataba de convencerla a ella, sino a mi mismo a pesar de todas las pruebas que presenciaba; era tal negación de mi parte que mi desconcierto fue totalmente honesto cuando mi señor me habló sobre una fiesta para integrar y presentar la señorita a la élite.
Luego de una exhaustiva planeación y lograr completar todos los