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No había pasado ni un día desde que había sucedido la conversación que me golpeó con la verdad. No quería salir, no deseaba ver a nadie, solo hundirme en la oscuridad y el agotamiento mental. Llorar no significaba nada, y aún así las lágrimas no paraban de caer. Me sentía furiosa, atrapada, rota, sola... muchas emociones negativas que no sabía cómo controlar.
¿Que se suponía que debía hacer?, incluso el plan que había ingeniado para la fiesta fue totalmente olvidado por los acontecimient