...
_1, 2, 3, 4... 1, 2, 3, 4 ... 1, 2 ... esperen esperen, no, señorita Mikaela, debe girar hacia el otro lado.
Me encontraba en el medio del salón, ejecutando unos pasos de baile básicos. Shandra me abrazaba por la cintura, aunque su mano se escurría y me tocaba el trasero cada vez que se le venía en gana.
_¿No puedes tener las manos quietas?
_No.
Para el ensayo, me hicieron calzar unos tacones de punta que lastimaban mi piel lentamente en una tortura aguda. Las piernas me dolían