Entre con la espalda erguida mirando a la fila de sirvientes que me esperaban. Tenía que admitir que está vez se estaban esforzando. Miré de un lado a otro buscando rostros familiares y enseguida reconocí a Emilia y Edith.
_Emilia fue reprendida por su falta de respeto hacia ti, además, en está ocasión te asignaré alguien más eficiente. - Harold notó que había estado buscando a Emilia.
_no, quiero que Emilia y Edith vuelvan a ser mis mucamas.
Edith no se sorprendió mucho, por otro lado a Emilia se le torció el rostro aunque trató de disimularlo.
_si eso es lo que prefieres. Emilia, Edith, por favor atiendan a la señorita Mikaela. Es una gran invitada de nuestro señor. Así que tratemosla con respeto.
_si, señor Harold. - respondieron ambas al unisono.
Los demás sirvientes se alejaron cada uno volviendo a sus tareas correspondientes. Ambas mucamas me guiaron a una habitación preparada de antemano exclusivamente para mi. Emilia me miraba de reojo un tanto inquieta, probable