Mundo ficciónIniciar sesiónLa alegría habia llegado para quedarse, y la absoluta felicidad que hacía mucho no era experimentada en el pueblo Norusakistano.
-¡Oh por Dios!- gimio Suseth sin poder contener las lágrimas que nacieron en su corazón, a reflejaron en sus ojos y libremente se deslizaron por sus mejillas. -¡Alá bendito!- exclamó Ivette con una enorme sonrisa. -Serás la reina más hermosa q






