Evelyn no se movió por un momento.
No podía recordar la última vez que la habían dejado tan callada.
Una vez fue suficiente. Dos… parecía absurdo.
Y sin embargo, había un calor que se extendía lentamente en su pecho. Sin invitación.
Su mirada se deslizó hacia los percheros, los vestidos y la selección interminable.
Todo hasta ahora había sido para ella.
Solo para ella.
Antes de que pudiera pensar demasiado en ello, se giró y salió del área de probadores.
—¿Señora? —la llamó suavemente el person