Evelyn se cubrió la boca rápidamente.
—Todavía tengo que estudiar esta noche… —murmuró.
Roman le apartó la mano con suavidad.
—Cariño, ya has trabajado suficiente —susurró, con una voz suave, cálida y reconfortante—. Has pasado por mucho: el hospital, el estrés, mi padre, el padre de Lena… todo. Déjame cuidarte esta noche.
El corazón de Evelyn dio un vuelco.
—Yo…
Sus labios rozaron su frente.
—Puedes conquistar el mundo corporativo en cualquier momento. Pero esta noche… —Se apartó lo just