Maximiliano salió del restaurante escoltado por un par de sus guardaespaldas. La salida fue realizada desde la parte de atrás.
El protocolo cambió, puesto que dentro de aquel lugar, el cual conocía muy bien, se había encontrado casualmente con una vieja amiga. Cenó con ella, compartió un par de tragos, pero no podía quitarse de encima esa desazón de la discusión con su esposa.
Max no era un sujeto que le gustase discutir y le parecía extraño que lo hiciera constantemente con ella, quien, al par