—Sé lo que intentan hacer y se los agradezco, pero no es necesario.
Seda y Lenis se miraron. Esperaban que Carla dijera esas palabras.
La madre de Max entró a la habitación asignada para la nueva señora de la casa después de que las otras dos mujeres lo hicieran. Se acomodó en una de las dos sillas que rodeaban la pequeña mesa de té ubicada junto a la ventana, mientras que Lenis eligió arrimar el sillón de la esquina, sentarse allí y Carla, intentando mantener distancia, decidió sentarse sobre