Narrado en tercera persona
Brianna, la madre de Kate, estaba de rodillas con la puerta del dormitorio completamente cerrada. El suelo de mármol del dormitorio principal de Roland se sentía frío en sus rodillas, pero no le importaba.
Roland estaba de pie frente a ella, vestido solo con unos pantalones deportivos holgados; su grueso y venoso pene ya tensaba la fina tela.
Tragó saliva con dificultad, sabiendo perfectamente que no debería estar allí. Sus instintos le gritaban que se levantara y sal