Punto de vista de Kira
Ryan no perdió el tiempo, agarró mis caderas con sus grandes manos y me empujó hasta que mi trasero quedó colgando del borde de su escritorio, mis pechos aplastados contra la fría superficie.
Los papeles que había traído antes se amontonaron en el suelo. Apartó mis bragas como si le ofendiera, dejando mi enorme pene al descubierto, mis pesados testículos balanceándose, mi dolorido y palpitante ano besando la brisa del aire acondicionado.
Todo quedó expuesto para él: mi pe