Narración en tercera persona
Tres docenas de acompañantes formaban un círculo alrededor de la amplia plataforma que solía ser el centro de operaciones de Sammy durante las horas del club, el lugar donde ella castigaba cualquier error cometido.
Las chicas llevaban tangas diminutas que eran básicamente cordones unidos por un hilo. Los chicos estaban completamente desnudos, con sus vergas siempre duras oscilando frente a ellos.
Había sorpresa en los ojos de todos; los susurros inundaban el lugar.