PUNTO DE VISTA DE CALLUM
Don le estaba dando duro a la boca de mi esposa, lamiéndole la garganta. Sus pechos rebotaban sin control bajo el vestido cada vez que él introducía la lengua con más fuerza.
Por cómo besaba, apuesto a que la follaba con mucha intensidad. Le dejaría el coño dolorido durante semanas.
Mira emitía pequeños gemidos de deseo. Era como si estuviera en otra realidad, olvidando que este era su hogar conyugal y no un burdel barato.
Gerald susurró a gritos: "¡Mierda!".
Me di la v